Los sistemas de aislamiento (térmico y/o acústico) y de protección pasiva frente al fuego emplean materiales y técnicas de colocación similares (láminas, mantas o paneles, espumas proyectadas…).
Estos sistemas de aislamiento y de protección forman una barrera adicional en los muros de fachada, cubiertas y otros elementos que separan las estancias interiores del ambiente exterior, del terreno o de otros edificios.
El aislamiento térmico reduce la cantidad de energía que se necesita para mantener una temperatura confortable en el interior del edificio, tanto en verano como en invierno.
El aislamiento acústico reduce la transmisión de ruido procedente del exterior y entre diferentes locales del edificio.
La protección frente al fuego contribuye a minimizar los daños en caso de incendio.
Los/las instaladores/as de estos sistemas se especializan según el material y la técnica de colocación a aplicar, y en función de si se realiza por el interior o por el exterior del edificio.