El/la ferrallista u operario/a de ferralla en obra es la persona encargada de colocar y, en su caso, elaborar en la obra las armaduras pasivas (ferrallas) de los elementos constructivos de hormigón armado.
La ferralla está constituida por barras de acero de tipo corrugado y de alta resistencia. Su función es reforzar aquellos elementos estructurales de hormigón que van a estar sometidos a esfuerzos de flexión y tracción.
El acero corrugado se suministra a la obra en paquetes de barras de diferentes diámetros (por lo general, de 12 m de longitud) que se han de cortar y doblar en la obra mediante máquinas semiautomáticas y herramientas manuales, para darles la forma adecuada. Después, las armaduras elaboradas o los elementos de ferralla armada son izados con la grúa hasta su lugar de colocación, donde se llevan a cabo las operaciones de atado con alambre.
Otras veces, la armadura elaborada o ferralla armada se suministra a la obra desde una instalación industrial externa, en la que se ha confeccionado mediante maquinaria automática por operarios/as de ferralla en taller.