El/la operario/a de hormigón se encarga de la puesta en obra del hormigón, realizando el vertido desde el propio camión hormigonera o desde un cubo de grandes dimensiones (cubilote) que cuelga de una grúa, o dirigiendo la manguera de la bomba que impulsa el hormigón.
Distribuye el hormigón fresco de manera uniforme, procurando que rellene todos los huecos y cubra totalmente la armadura. Para ello, agita el hormigón mediante un vibrador de aguja o una regla vibrante, según se necesite una compactación profunda o superficial. También puede realizar la compactación mediante picado manual con barra metálica en pequeños elementos de hormigón y para la obtención de muestras de ensayos.
Tras la compactación, deja fraguar del hormigón y rocía regularmente con agua la superficie del mismo para asegurar unas condiciones adecuadas de humedad. Esto es esencial para que el hormigón alcance las características óptimas que se indican en el proyecto de la obra de construcción.